La patología de los tendones se conoce tradicionalmente como «tendinitis». Este término presupone que el problema implica una respuesta inflamatoria. Sin embargo, numerosos estudios histopatológicos no han podido demostrar la presencia de marcadores de inflamación, por lo que es probable que la tendinopatía esté más relacionada con la carga y el sobreuso.

La tendinopatía no parece estar relacionada con la inflamación en la gran mayoría de los casos sino, más bien, con el sobreuso y el deterioro de los tendones.

Para el tratamiento de la tendinopatía existen varias intervenciones. Las pruebas sobre los procedimientos quirúrgicos son desalentadoras. No hay estudios de nivel uno (estudios con mayor evidencia) que comparen diferentes técnicas quirúrgicas. Por consiguiente, no se debe pensar en el uso de la cirugía antes del tratamiento conservador si no que se recomienda que se usen tratamientos sin cirugía durante un plazo de tres a seis meses.

En cuanto a tratamientos farmacológicos, muy pocos han demostrado tener una base científica consistente. Dado que no hay componente inflamatorio importante, es probable que la eficacia de los antiinflamatorios no esteroides (AINE) se deba a su efecto analgésico más que a la acción antiinflamatoria. En el caso de las tendinopatías agudas, es discutible si es útil o no para bloquear la respuesta inmediata al dolor, ya que el efecto analgésico permite que el individuo no sienta dolor y cargue más de lo que debe y, posiblemente, empeore su problema.

Para el tratamiento de las tendinopatías se han administrado frecuentemente inyecciones de corticoesteroides, y se continúan inyectando, aunque no exista inflamación. El principal asunto con la inyección intratendinosa y peritendinosa es el riesgo de rotura del tendón. Se han descrito roturas tendinosas después de infiltraciones de corticoesteroides. Existen estudios que han demostrado que aunque las inyecciones de esteroides pueden ser muy eficaces en la visita de seguimiento del tercer mes, en la visita anual son peores que no hacer nada.

Además, se  ha informado que los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) retrasan la curación de los tejidos blandos. Aunque el dolor puede reducirse, tienen un efecto negativo en la reparación del tendón. El uso de corticoesteroides en las patologías tendinosas depende de una evaluación clínica cuidadosa y debe individualizarse caso por caso.

Aunque puede ser tentador aplicar estos ‘’tratamientos complementarios’’, en muchos casos es mejor continuar con los ejercicios de fortalecimiento y la rehabilitación.

Se ha demostrado que la rehabilitación y el ejercicio terapéutico,  particularmente el ejercicio excéntrico, afectan tanto la estructura del tendón como el dolor. Además el ejercicio excéntrico aumenta la producción de colágeno en los tendones anormales y mejora la estructura del tendón tanto a corto, como a largo plazo y disminuye los vasos tendinosos. El ejercicio es un tratamiento eficaz para aliviar el dolor, y el dolor cambia en las primeras 4 a 6 semanas. Un metaanálisis informó que el ejercicio es beneficioso para el dolor, la función y el retorno a la actividad.

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Los tratamientos que estimulan la actividad celular, como la terapia celular activa con INDIBA, aumentan la producción de proteínas (colágeno o sustancia fundamental) y reestructuran la matriz, lo que los hace apropiados para esta etapa de la tendinopatía.

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